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Lo mejor del pastoreo alejado de la ciudad

Pastoreo en montaña y pastoreo en zonas urbanas: dos entornos muy diferentes

Cuando pensamos en un rebaño de ovejas pastando, probablemente la primera imagen que nos viene a la cabeza es la de los animales recorriendo campos, laderas y montañas. Sin embargo, actualmente también podemos encontrar rebaños realizando labores de pastoreo en espacios próximos a ciudades, parques, zonas verdes y terrenos periurbanos.

Aunque en ambos casos hablamos de ovejas aprovechando la vegetación directamente sobre el terreno, pastorear en la montaña y hacerlo cerca de una ciudad son realidades muy diferentes.

El paisaje cambia, los recursos disponibles son distintos y también lo son las condiciones en las que tiene que trabajar el ganadero.

En Ovejas de Torrebaja, nuestra forma de entender el pastoreo está estrechamente vinculada al territorio rural y al conocimiento del campo. Por eso resulta interesante conocer las diferencias que existen cuando un mismo animal desarrolla esta actividad en entornos completamente distintos.

El pastoreo tradicional en la montaña

La montaña representa uno de los escenarios más característicos de la ganadería extensiva.

Aquí el rebaño se encuentra dentro de un entorno donde la vegetación, el relieve y las condiciones meteorológicas determinan buena parte de la jornada.

Las ovejas se desplazan buscando alimento y aprovechan los diferentes recursos que encuentran durante su recorrido.

Pero la montaña nunca es uniforme.

Podemos encontrar laderas, zonas abiertas, barrancos, caminos, áreas más húmedas y terrenos expuestos durante muchas horas al sol. Cada espacio desarrolla una vegetación diferente y puede resultar más o menos interesante dependiendo de la época del año.

Esta diversidad obliga al ganadero a conocer muy bien el terreno.

En la montaña manda el territorio

Una de las principales características del pastoreo de montaña es que el ganadero debe adaptarse continuamente al medio.

No podemos modificar una montaña para que se adapte a nuestras necesidades. Somos nosotros quienes debemos conocerla.

Las pendientes condicionan los desplazamientos. La orientación influye sobre la vegetación. La disponibilidad de agua puede determinar qué recorridos son posibles y las condiciones meteorológicas pueden transformar completamente una jornada.

Además, la situación cambia durante todo el año.

Un terreno interesante durante la primavera puede ofrecer muchos menos recursos en pleno verano. Una zona demasiado fría durante determinados momentos del invierno puede presentar unas condiciones excelentes meses después.

El pastoreo de montaña requiere observación, experiencia y capacidad de adaptación.

El comportamiento natural del rebaño

En espacios amplios, las ovejas pueden desplazarse mientras buscan y seleccionan alimento.

El rebaño avanza, se detiene, cambia de dirección y explora distintas zonas dependiendo de los recursos disponibles.

Estos desplazamientos forman parte de la propia dinámica del pastoreo.

Por eso el ganadero necesita observar continuamente el comportamiento de los animales. El propio rebaño puede proporcionar información sobre la calidad y disponibilidad del alimento que encuentra.

Si los animales permanecen durante más tiempo en determinadas zonas o muestran preferencia por ciertos espacios, existe una razón que debemos aprender a interpretar.

¿Qué entendemos por pastoreo urbano?

El pastoreo urbano o periurbano consiste en introducir ganado de manera controlada en determinados espacios verdes situados dentro de una ciudad o en sus alrededores.

No significa encontrar un rebaño caminando libremente entre coches y edificios.

Normalmente hablamos de espacios concretos y controlados: grandes parques, solares, áreas verdes, terrenos municipales, zonas próximas a infraestructuras o espacios periurbanos donde existe vegetación que necesita ser gestionada.

En estos casos, las ovejas pueden realizar una función adicional al aprovechamiento ganadero tradicional: ayudar a controlar la vegetación mediante el pastoreo.

Las ovejas como desbrozadoras naturales

Una de las aplicaciones más interesantes del pastoreo urbano y periurbano es utilizar rebaños para reducir parte de la vegetación existente en determinadas zonas.

Las ovejas consumen diferentes especies vegetales y pueden contribuir a mantener espacios abiertos mediante un manejo planificado.

Es una imagen muy diferente a la maquinaria convencional.

En lugar de realizar determinadas labores exclusivamente mediante medios mecánicos, algunos espacios pueden incorporar temporalmente animales para aprovechar parte de esa vegetación.

Esto ha hecho que diferentes proyectos hayan recuperado la presencia de ganado en entornos próximos a núcleos urbanos.

Sin embargo, introducir animales en estos espacios requiere planificación y control.

En la ciudad aparecen riesgos diferentes

Una montaña puede presentar pendientes, terrenos difíciles o cambios meteorológicos rápidos.

Una zona urbana presenta otros problemas.

El tráfico, las carreteras, las personas, los perros, los residuos y determinados elementos presentes en el suelo obligan a extremar la vigilancia.

Una oveja no sabe que una bolsa, un residuo o cualquier objeto abandonado no debería estar allí.

Por eso el ganadero debe conocer perfectamente el espacio antes de permitir que el rebaño lo aproveche.

En determinadas zonas puede ser necesario establecer cerramientos temporales, controlar accesos y supervisar continuamente a los animales.

La cercanía de personas también cambia completamente el manejo.

La alimentación disponible también es diferente

La vegetación de una montaña está condicionada principalmente por el medio natural y por los usos que históricamente haya tenido ese terreno.

En una ciudad o área periurbana encontramos un espacio mucho más transformado por la actividad humana.

Puede existir vegetación espontánea, pero también jardines, plantas ornamentales y especies introducidas.

Esto significa que no cualquier zona verde puede convertirse automáticamente en una zona de pastoreo.

Antes debe conocerse qué vegetación existe y comprobar que el terreno resulta adecuado para los animales.

De nuevo aparece una de las reglas fundamentales de la ganadería: antes de llevar las ovejas a un campo, debemos saber qué van a encontrar allí.

El agua y las distancias

En la montaña, disponer de agua puede representar uno de los principales condicionantes para organizar los desplazamientos del rebaño.

En un entorno urbano puede resultar más sencillo disponer de puntos de abastecimiento, aunque igualmente deben organizarse correctamente.

Las distancias también son diferentes.

En montaña podemos hablar de desplazamientos considerablemente mayores y recorridos determinados por el relieve.

En espacios urbanos o periurbanos, el ganado suele trabajar sobre superficies mucho más delimitadas y con movimientos controlados.

Son dos maneras diferentes de organizar una misma actividad.

El papel del pastor cambia

El pastor siempre tiene una responsabilidad fundamental sobre el rebaño, pero cada entorno exige habilidades diferentes.

En montaña es imprescindible conocer caminos, terrenos, zonas de agua, vegetación y cambios meteorológicos.

En espacios próximos a una ciudad hay que prestar mucha atención a la interacción con personas, animales domésticos, tráfico, infraestructuras y posibles residuos.

En ambos casos existe un elemento común: el rebaño necesita vigilancia y manejo.

La imagen de unas ovejas pastando tranquilamente puede parecer sencilla, pero detrás existe siempre una persona tomando decisiones.

La montaña ofrece algo difícil de reproducir

Los espacios urbanos pueden proporcionar superficies interesantes para determinados proyectos de pastoreo y gestión de vegetación.

Pero la montaña representa un entorno completamente diferente.

Existe una diversidad de terrenos, pendientes, orientaciones y vegetación que obliga al animal a desplazarse y al ganadero a interpretar continuamente el territorio.

Cada recorrido puede cambiar.

Cada estación transforma el paisaje.

Y cada año puede ser diferente al anterior.

Esta incertidumbre forma parte de la propia naturaleza del trabajo ganadero.

Dos modelos con objetivos que pueden ser diferentes

Otra diferencia importante está en la finalidad.

En el pastoreo tradicional de montaña, el aprovechamiento de los recursos disponibles forma parte directamente del sistema de alimentación y manejo del ganado.

En determinados proyectos urbanos, además del aprovechamiento por los animales, puede existir un objetivo específico de gestión y reducción de vegetación.

Por tanto, aunque visualmente podamos observar la misma escena —un grupo de ovejas comiendo hierba—, la planificación que existe detrás puede ser muy distinta.

El valor del pastoreo para mantener espacios abiertos

Tanto en montaña como en determinadas zonas periurbanas, el pastoreo puede desempeñar un papel interesante en el manejo de la vegetación.

Un rebaño consume biomasa mientras se desplaza por el terreno.

Cuando esta actividad está correctamente planificada, puede complementar otras labores de mantenimiento y contribuir a conservar determinadas superficies abiertas.

Esto demuestra que una actividad ganadera tradicional puede seguir teniendo aplicaciones plenamente actuales.

Las ovejas llevan siglos aprovechando recursos vegetales y esa capacidad continúa teniendo valor.

Nuestra forma de entender el pastoreo

En Ovejas de Torrebaja, nuestra identidad está estrechamente relacionada con el campo y con el entorno rural del Rincón de Ademuz.

Aquí encontramos un paisaje de montañas, campos y pequeños municipios donde la ganadería continúa teniendo sentido como actividad vinculada al territorio.

Para nosotros, pastorear significa mucho más que permitir que las ovejas coman.

Significa conocer el terreno, decidir dónde puede entrar el rebaño, observar qué recursos existen, controlar a los animales y adaptarnos continuamente a las condiciones que encontramos.

Esa relación entre ovejas, ganadero y territorio es una parte fundamental de nuestra manera de trabajar.

Montaña o ciudad: el entorno cambia, la responsabilidad permanece

El pastoreo de montaña y el pastoreo urbano pueden parecer actividades similares porque en ambos encontramos ovejas aprovechando vegetación.

Sin embargo, detrás existen condiciones muy diferentes.

En montaña predominan el relieve, las distancias, las estaciones y la disponibilidad natural de recursos.

En las zonas urbanas y periurbanas cobran especial importancia la delimitación de espacios, la convivencia con las personas, las infraestructuras, los residuos y la seguridad.

No se trata necesariamente de decidir cuál es mejor.

Se trata de entender que cada territorio exige una manera diferente de trabajar con el rebaño.

En Ovejas de Torrebaja hemos elegido mantener nuestra identidad estrechamente vinculada al mundo rural, a nuestros campos y al paisaje del Rincón de Ademuz.

Porque para nosotros la montaña no es solamente el lugar por el que pasan nuestras ovejas.

Es el territorio que debemos conocer, respetar y aprender a interpretar cada día.

Pastorear en la montaña significa trabajar con el rebaño, pero también trabajar con la tierra. Y esa relación entre animales, campo y territorio representa una parte esencial de Ovejas de Torrebaja.

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