La importancia de elegir bien los campos donde pastorean nuestras ovejas
Cuando vemos un rebaño de ovejas pastando tranquilamente en el campo puede parecer que cualquier terreno con vegetación sirve para alimentarlas. Sin embargo, detrás de la elección de cada zona de pastoreo existe una decisión importante. No todos los campos ofrecen los mismos recursos, ni toda la vegetación tiene el mismo valor para el ganado.
En Ovejas de Torrebaja entendemos que elegir correctamente los terrenos forma parte del cuidado diario del rebaño. Conocer el campo, observar cómo cambia durante el año y saber cuándo puede aprovecharse cada zona es tan importante como conocer a los propios animales.
El campo es una fuente de alimento, pero también es un entorno vivo que cambia continuamente. La lluvia, las temperaturas, la estación del año, el tipo de suelo y la vegetación hacen que un terreno pueda encontrarse en excelentes condiciones durante una época y ofrecer muchos menos recursos unas semanas o meses después.
Por eso, elegir dónde comen nuestras ovejas nunca debería ser una decisión al azar.
No todos los campos son iguales
Dos terrenos situados relativamente cerca pueden presentar diferencias importantes.
La orientación, la altitud, el tipo de suelo, la humedad o las horas de exposición al sol condicionan el desarrollo de la vegetación. Incluso dentro de un mismo campo pueden encontrarse zonas con características diferentes.
El ganadero aprende a observar estas diferencias.
Hay terrenos que responden rápidamente después de las lluvias, otros que conservan mejor la humedad y otros cuya vegetación pierde antes sus características conforme avanza la estación.
Conocer esas particularidades permite decidir qué campos pueden resultar más adecuados para el rebaño en cada momento.
La vegetación es uno de los factores fundamentales
Que un terreno tenga mucha vegetación no significa necesariamente que sea el mejor lugar para alimentar a las ovejas.
Importa la cantidad, pero también las especies vegetales presentes, su estado de desarrollo y su aprovechamiento por parte del ganado.
Las ovejas, además, no comen todo lo que encuentran de la misma manera. Cuando tienen posibilidad de hacerlo, seleccionan determinados recursos y van recorriendo el terreno mientras buscan alimento.
Observar el comportamiento del rebaño proporciona mucha información.
El tiempo que permanece en determinadas zonas, qué plantas selecciona o la rapidez con la que aprovecha un terreno ayudan al ganadero a comprender mejor los recursos disponibles.
Por eso, conocer el campo y conocer al animal son dos partes del mismo trabajo.
Cada estación transforma nuestros campos
El calendario tiene una enorme influencia sobre el pastoreo.
Un campo nunca es exactamente el mismo durante todo el año.
Con la llegada de las lluvias y unas temperaturas favorables puede producirse un importante desarrollo de vegetación. Después, las condiciones cambian y esos mismos recursos pueden disminuir considerablemente.
En primavera encontramos unas circunstancias. En verano, otras completamente diferentes. El otoño puede recuperar determinados terrenos y el invierno obliga nuevamente a adaptarse.
Por eso la ganadería ligada al pastoreo necesita planificación.
No podemos pensar únicamente en dónde puede comer el rebaño hoy. También debemos observar qué terrenos tenemos disponibles y cómo puede evolucionar cada uno durante las próximas semanas.
Saber cuándo entrar también es importante
Elegir un buen terreno es importante, pero elegir el momento adecuado para aprovecharlo puede ser todavía más importante.
Un campo puede disponer de vegetación pero no encontrarse todavía en el momento más apropiado para ser utilizado. Del mismo modo, prolongar demasiado el aprovechamiento de una zona puede reducir los recursos disponibles y dificultar su recuperación.
Por eso intentamos observar continuamente la evolución de nuestros terrenos.
El objetivo no consiste simplemente en llevar las ovejas allí donde exista comida. Se trata de organizar el aprovechamiento del campo de una manera razonable, teniendo en cuenta tanto las necesidades del rebaño como la capacidad del terreno.
La rotación de los terrenos
Una buena gestión del pastoreo puede implicar alternar diferentes zonas.
Mientras el rebaño aprovecha un terreno, otros pueden permanecer sin animales durante un periodo determinado. Ese descanso permite que la vegetación continúe su ciclo y que determinadas zonas puedan volver a aprovecharse posteriormente cuando las condiciones sean adecuadas.
Esta rotación evita depender constantemente de los mismos espacios.
También obliga a tener una visión más amplia del territorio.
El ganadero debe pensar en el presente, pero también en lo que necesitará el rebaño más adelante.
Cada terreno representa una pieza dentro de una planificación mayor.
El agua también condiciona la elección
La alimentación es fundamental, pero un rebaño necesita también disponer de agua suficiente y adecuada.
Este factor puede condicionar enormemente qué zonas resultan prácticas para el pastoreo.
Durante las épocas de temperaturas elevadas, esta cuestión adquiere todavía mayor importancia.
Por eso, antes de aprovechar determinados terrenos, hay que valorar no solamente qué vegetación existe, sino también las posibilidades de proporcionar agua al ganado y las condiciones generales del entorno.
Una zona con buenos recursos vegetales puede resultar poco práctica si otros elementos fundamentales para el cuidado de los animales no están correctamente resueltos.
El terreno debe ser adecuado para el rebaño
También debemos observar las características físicas del campo.
Pendientes, accesos, caminos, cerramientos y otros elementos del terreno influyen en la manera en que puede manejarse un rebaño.
Cada zona presenta sus propias particularidades y estas deben conocerse antes de utilizarla.
El objetivo es encontrar un equilibrio entre disponibilidad de alimento, seguridad, accesibilidad y bienestar de los animales.
Por eso el conocimiento del territorio se convierte en una herramienta de trabajo.
Muchas decisiones que pueden parecer sencillas desde fuera son el resultado de años observando cómo responde el campo y cómo se comportan los animales en él.
Evitar el sobrepastoreo
Uno de los aspectos que debemos tener presentes es no exigir al terreno más de lo que puede proporcionar.
Cuando un mismo espacio soporta una presión excesiva durante demasiado tiempo, la vegetación puede tener dificultades para recuperarse.
Un campo necesita tiempo.
La ganadería responsable debe tener en cuenta esa capacidad de recuperación y adaptar el aprovechamiento a las condiciones existentes.
Por eso resulta importante mover el rebaño cuando corresponde y permitir periodos de descanso cuando sean necesarios.
El campo proporciona alimento a nuestros animales, pero también debemos darle la oportunidad de regenerarse.
Alimentación en el campo y alimentación complementaria
El pastoreo puede proporcionar una parte importante de la alimentación de las ovejas, pero las necesidades del rebaño no dependen exclusivamente de lo que exista en un determinado terreno.
Hay momentos en los que los recursos disponibles pueden no resultar suficientes y es necesario complementar la alimentación.
Las necesidades también pueden variar dependiendo de la situación de los animales.
Por eso observamos tanto el campo como el estado del rebaño.
Pastorear no significa depender ciegamente de la naturaleza. Significa aprovechar responsablemente lo que ofrece el territorio y actuar cuando las circunstancias requieren complementar esos recursos.
Conocer el campo requiere experiencia
Gran parte del trabajo ganadero consiste en observar.
Observar los animales y observar la tierra.
Con el paso del tiempo se aprende qué zonas responden mejor a determinadas condiciones, dónde aparece antes la vegetación, qué terrenos conservan mejor sus recursos y cuándo empieza a ser conveniente trasladar el rebaño.
No todo puede aprenderse únicamente sobre el papel.
El campo cambia y obliga constantemente a tomar decisiones.
La experiencia permite interpretar esas señales y adaptarse a ellas.
Nuestros campos forman parte de Ovejas de Torrebaja
En Ovejas de Torrebaja, el territorio no es simplemente el lugar donde tenemos nuestros animales.
Forma parte de nuestra explotación y de nuestra manera de entender la ganadería.
Trabajamos en Torrebaja, en el Rincón de Ademuz, un territorio rural donde el paisaje y las estaciones condicionan inevitablemente nuestra actividad.
Conocer estos campos significa recorrerlos, observarlos y aprender cómo evolucionan.
Hay lugares que aprovechamos en determinados momentos y otros que necesitan esperar. Hay años con mejores condiciones y otros que obligan a adaptar completamente la planificación.
Precisamente ahí se encuentra una parte importante del oficio ganadero: saber adaptarse a lo que ofrece la tierra sin dejar de atender las necesidades del rebaño.
Cuidar nuestras ovejas también significa cuidar el terreno
Para nosotros existe una relación directa entre ambos elementos.
Necesitamos buenos terrenos para alimentar al rebaño y necesitamos gestionar correctamente esos terrenos para poder seguir utilizándolos en el futuro.
Por eso creemos que cuidar las ovejas y cuidar el campo no deberían entenderse como dos tareas independientes.
Forman parte de un mismo trabajo.
Elegir correctamente dónde pastorean nuestros animales, observar la vegetación, respetar los periodos de recuperación y adaptar nuestras decisiones a cada estación nos permite mantener esa relación entre ganadería, animales y territorio.
En Ovejas de Torrebaja, cada campo tiene su momento.
Y saber reconocerlo forma parte de nuestro trabajo.
Porque llevar un rebaño a pastorear no consiste simplemente en encontrar un lugar donde haya hierba. Consiste en conocer la tierra, entender lo que puede ofrecer en cada momento y elegir lo mejor posible para nuestras ovejas sin olvidar el futuro de nuestros campos.