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Diferencias entre ovejas que pastorean y las que no

Ovejas que pastorean y ovejas estabuladas: dos formas diferentes de entender la ganadería

No todas las ovejas se crían de la misma manera ni todas las explotaciones ganaderas funcionan bajo el mismo modelo. El entorno, la disponibilidad de terreno, el clima, la alimentación, las instalaciones y el tipo de explotación determinan en gran medida cómo se maneja un rebaño.

Una de las diferencias más visibles se encuentra entre las ovejas que salen a pastorear y aquellas que permanecen principalmente estabuladas, es decir, alojadas y alimentadas dentro de las instalaciones de la explotación.

En Ovejas de Torrebaja damos especial importancia a la relación entre los animales y el campo. El pastoreo representa una manera de aprovechar los recursos del territorio y mantener al rebaño conectado con el entorno rural en el que desarrollamos nuestra actividad.

¿Qué significa que una oveja pastoree?

El pastoreo consiste en permitir que el rebaño se desplace por terrenos adecuados y aproveche directamente los recursos vegetales disponibles.

Las ovejas pueden caminar, seleccionar diferentes plantas y alimentarse de los recursos que ofrece el terreno, siempre dependiendo de la época del año, las condiciones meteorológicas y la disponibilidad de pasto.

Pero pastorear no significa simplemente abrir una puerta y dejar salir al rebaño.

Detrás existe un trabajo de planificación y vigilancia. Hay que conocer los terrenos, valorar dónde existe alimento disponible, controlar el estado de los animales y adaptar los recorridos y tiempos a las circunstancias de cada momento.

El ganadero debe conocer tanto a sus ovejas como el territorio por el que se desplazan.

La oveja como animal de pastoreo

La oveja es un animal estrechamente relacionado con el aprovechamiento de pastos.

Cuando las condiciones son adecuadas, el pastoreo permite que pueda desarrollar comportamientos propios de su especie: desplazarse con el rebaño, explorar el terreno y seleccionar alimento disponible en diferentes zonas.

Además, cada terreno es diferente.

La vegetación cambia según la altitud, orientación, humedad, temperatura y estación del año. Por eso un mismo recorrido puede ofrecer condiciones completamente distintas dependiendo del momento en que se realice.

Esta variabilidad convierte el conocimiento del campo en una herramienta fundamental para el ganadero.

¿Qué ocurre con las ovejas que no pastorean?

En otros sistemas ganaderos, las ovejas permanecen durante una parte importante del tiempo dentro de instalaciones acondicionadas para ellas.

En estos casos, la alimentación debe proporcionarse directamente al ganado mediante forrajes, cereales, piensos u otros alimentos formulados según las necesidades de los animales.

La estabulación permite controlar de manera muy precisa determinados aspectos de la alimentación y facilita algunas tareas de manejo y supervisión del rebaño.

También puede resultar necesaria durante determinados periodos incluso en explotaciones donde habitualmente se practica el pastoreo.

Las condiciones meteorológicas, determinadas etapas de los animales o la falta temporal de recursos en el campo pueden hacer conveniente mantener el ganado protegido y proporcionarle directamente su alimentación.

Por este motivo, pastoreo y estabulación no siempre son sistemas completamente separados.

Una explotación puede combinar ambos dependiendo de las circunstancias.

La principal diferencia está en la relación con el territorio

Una de las grandes diferencias entre ambos modelos se encuentra en la forma de obtener el alimento.

En un sistema basado en el pastoreo, parte de los recursos son aprovechados directamente por las ovejas sobre el terreno.

En un sistema estabulado, una proporción mucho mayor de la alimentación tiene que ser llevada hasta los animales.

Esta diferencia cambia completamente muchas de las tareas de la explotación.

Cuando existe pastoreo, el territorio pasa a convertirse en una parte fundamental del manejo ganadero. Hay que conocerlo, recorrerlo y observar cómo evoluciona durante las diferentes estaciones.

El campo deja de ser simplemente el paisaje que rodea a la explotación para convertirse en parte del propio sistema de trabajo.

El movimiento del rebaño

Otra diferencia evidente es la actividad física.

Las ovejas que pastorean necesitan desplazarse para encontrar alimento. Caminan por el terreno y realizan una actividad asociada a la búsqueda y selección del pasto.

En una explotación estabulada, los desplazamientos son necesariamente más limitados y dependen del espacio disponible dentro de las instalaciones y zonas exteriores habilitadas.

Esto no significa que una oveja estabulada tenga necesariamente unas malas condiciones de bienestar.

El bienestar animal depende de numerosos factores: espacio disponible, alimentación, agua, higiene, ventilación, temperatura, manejo, prevención sanitaria y atención por parte del ganadero, entre otros.

Por eso consideramos importante no reducir la ganadería a etiquetas sencillas.

El pastoreo cambia con las estaciones

Uno de los aspectos más interesantes del pastoreo es que nunca permanece exactamente igual.

La primavera puede transformar completamente determinados terrenos. El verano trae temperaturas y disponibilidad de vegetación diferentes. El otoño vuelve a modificar el paisaje y durante el invierno las condiciones pueden ser considerablemente más exigentes.

El ganadero tiene que adaptarse continuamente.

No se puede entender el pastoreo sin comprender previamente el comportamiento del territorio.

Esta relación entre ganado, vegetación, clima y estaciones es una de las características que históricamente han definido la ganadería extensiva y los sistemas ligados al aprovechamiento de los recursos naturales.

El papel del ganadero sigue siendo fundamental

A veces se puede pensar que las ovejas que salen al campo necesitan menos atención porque encuentran allí parte de su alimento.

La realidad es muy diferente.

El pastoreo requiere vigilancia y conocimiento.

Hay que controlar el rebaño, conocer las zonas por las que puede desplazarse, comprobar la disponibilidad de agua y alimento y observar continuamente el estado de los animales.

Además, cuando el campo no proporciona todo lo necesario, la alimentación puede necesitar ser complementada.

La responsabilidad sobre los animales es exactamente la misma: garantizar que reciban los cuidados y recursos que necesitan.

Pastoreo y conservación del paisaje rural

El pastoreo también mantiene una relación directa con el paisaje.

Los rebaños aprovechan vegetación que crece de manera natural y su paso por determinados terrenos forma parte de un sistema que lleva siglos presente en numerosas zonas rurales.

La actividad ganadera puede contribuir al manejo de la vegetación y al mantenimiento de espacios abiertos, siempre que exista una carga ganadera y una gestión adecuadas.

Por eso, cuando vemos un rebaño recorriendo el campo, no estamos viendo únicamente animales buscando alimento.

Estamos viendo también una actividad económica vinculada al territorio.

Nuestro entorno también forma parte de nuestra ganadería

En Ovejas de Torrebaja, desarrollamos nuestra actividad en un entorno rural como el Rincón de Ademuz, donde campos, montañas y pequeños municipios forman parte de un mismo paisaje.

Para nosotros resulta difícil separar la ganadería del territorio.

Las ovejas forman parte del campo y el campo forma parte de nuestro trabajo.

El aprovechamiento de los recursos disponibles, el conocimiento de las estaciones y la adaptación a las condiciones de cada momento son elementos que acompañan el manejo de un rebaño.

No todo es blanco o negro

Hablar de ovejas que pastorean frente a ovejas estabuladas no debería convertirse en una competición entre dos modelos.

Cada explotación tiene unas circunstancias diferentes.

Además, incluso un rebaño basado principalmente en el pastoreo puede necesitar permanecer en instalaciones durante determinados momentos y recibir alimentación complementaria cuando las condiciones del campo lo requieren.

Lo verdaderamente importante es que el sistema utilizado permita atender correctamente las necesidades de los animales.

En nuestro caso, valoramos especialmente todo aquello que supone mantener una conexión entre el rebaño, el campo y el territorio.

Porque esa relación representa buena parte de nuestra manera de entender la ganadería.

Ovejas, campo y territorio

Un rebaño pastoreando representa una imagen tradicional de nuestros pueblos, pero detrás de esa imagen existe mucho más.

Existe conocimiento del terreno, vigilancia, alimentación, desplazamientos, planificación y trabajo diario.

En Ovejas de Torrebaja queremos mantener esa vinculación entre ganadería y campo, desarrollando nuestra actividad en el Rincón de Ademuz y dando importancia al entorno que nos rodea.

Porque nuestras ovejas son el centro de nuestro trabajo, pero el territorio también forma parte de él.

Cuando el rebaño sale al campo, ovejas, ganadero y territorio vuelven a formar parte de una misma historia.

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